Serían las 10 de la noche cuando Sofía miró la hora en su móvil por enésima vez. Dani y Sofía, Sofía y Dani. Llevaban una tarde entera sentados en un portal viendo la lluvia caer sin tregua. Todavía no se habían mirado a los ojos ni una sola vez, las palabras que pronunciaban estaban vacías de cualquier tipo de sentimiento. Eran palabras de esas que dices obligadamente para llenar silencios incómodos. Hacía horas que el frío se había instalado en sus abrigados cuerpos. Hacía meses que no se sentían tan solos estando el uno al lado del otro.

- Yo no soy el tipo de chica que puede hacerte feliz, Dani.
- Soy lo suficientemente mayor como para saber que es lo que quiero que me haga feliz.
- Debería irme de tu vida un día de estos, para que todo te resulte más fácil, para dejar de darte problemas...
- Tú eres mi problema favorito Sofía.
n.-
- Soy lo suficientemente mayor como para saber que es lo que quiero que me haga feliz.
- Debería irme de tu vida un día de estos, para que todo te resulte más fácil, para dejar de darte problemas...
- Tú eres mi problema favorito Sofía.
n.-
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